Concejo de Medellín

El siguiente escrito fue proyectado con fecha del pasado 21 de junio de 2026, resumiendo ideas desde el Pacto Histórico y en cercanía con el concejal de Medellín José Luís Marín a cuyo equipo contribuí desde 2024, sobre el sentido de misión que las izquierdas portamos hacia la jornada electoral del 21 de junio y aun con el peso de la primera vuelta sobre nuestras cabezas. Ya advertíamos que el fascismo criollo se proponía deshacer la precaria arquitectura democrática de Colombia y aunque el fraude trumpista haya raponeado la presidencia a Iván Cepeda, mantenemos banderas y posiciones a un mes largo de posesionado el facho abogado de la mafia.

En el pacto Histórico y la Alianza por la vida, nos aprestamos para la victoria el próximo 21 de junio. Nos movilizamos a esta hora en todo el país, ante la grave sospecha de fraude por vía de adulteración del software de preconteo administrado por las autoridades electorales de Colombia, con lo que solo reconoceremos resultados hasta que el escrutinio se encuentre cerrado; sin embargo, nuestras voluntades permanecen intactas para valiéndonos de la historia, de la sabiduría del pueblo colombiano y de la enorme capacidad de movilización que nuestro proyecto político desató en todo el país, consolidar la victoria en la segunda vuelta para rescatar a Colombia del grave riesgo de regresividad, profundizar los cambios y lograr estabilizar a mediano y largo plazo un nuevo bloque histórico para la democracia la paz los derechos y el cuidado de la vida. Ese proyecto está encabezado hoy por nuestro compañero presidente Gustavo Petro y por el candidato presidencial Iván cepeda, dos líderes políticos que muestran un camino para que Latinoamérica siga brillando en el escenario internacional como un territorio que resiste a las tentaciones autoritarias y el desmonte de las democracias por parte de las viejas y nuevas derechas. Todos los mecanismos están en marcha: el diálogo con liderazgos políticos que ya anuncian su voluntad de sumar al cuidado de la democracia y la vida en Colombia, la acción cuadra a cuadra y barrio a barrio para consolidar la victoria, la exhortación pública a las fuerzas de la ultraderecha para debatir de cara a la ciudadanía y la movilización de fuerzas democráticas encabezadas por los y las jóvenes de Colombia, que traigan el caudal electoral necesario para llevar a la presidencia de nuestro compañero Iván. A la organización política más grande importante de Colombia como es el Pacto Histórico y a la alianza por la vida como espacio de convergencia amplio de los sectores democráticos progresistas y de izquierda de Colombia, nos corresponde ahora la responsabilidad de no volver al pasado y frenar las tentaciones autoritarias que tocan a la puerta de la sociedad colombiana. En Medellín Y Antioquia hicimos la tarea doblando nuestra votación En el distrito Y agregando más de 100.000 votos a la participación electoral afín al pacto respecto de lo obtenido hace 4 años: seguimos creciendo en forma sostenida con lo que nos consolidamos hoy como la segunda fuerza política más importante del departamento, en lo que constituye un inequívoco anuncio de un futuro cercano de poder territorial donde la defensa de la vida y la democracia, esté conducida por nuestra fuerza política.

El laboratorio de deterioro de la democracia y cierre progresivo del estado de derecho que inició Gutierrez en Medellín, quiere ser replicado en todo el país. El pacto Histórico y la Alianza por la vida salvarán a Colombia del grave riesgo para todos y todas que implica el proyecto libertariano y criminal de De La Espriella.

No subestimamos tampoco la realidad: vivimos tiempos peligrosos en los que fuerzas políticas producto de la degradación de las derechas del siglo XX y fuertemente afines con ideas fascistas, racistas, misóginas y destructoras de lo público, tienen opciones reales de poder o gobiernan a importantes naciones de la tierra. Todos los consensos democráticos básicos, todos los derechos de las mayorías sociales, todas las posibilidades de tener un estado que equilibre la balanza a favor de los que menos tienen, están siendo destruidos producto de la acción de estas peligrosas ultraderechas fanáticas que no conocen límites. No hablamos en absoluto a este respecto, de realidades distantes: me refiero a lo que viene sucediendo en Medellín, me refiero a su gobierno distrital en cabeza de federico Gutiérrez Zuluaga, de su equipo de gobierno, de los concejales que les son afines y del gran empresariado que están a ritmo acelerado, desmontando el estado de derecho en el nivel local y generando un peligroso proceso de cierre democrático de la mano del manido estribillo del regreso de la confianza. Corresponde también denunciar con claridad que el laboratorio de destrucción de la democracia que hoy quiere convertirse poder nacional en figura del impresentable Abelardo de las Espriella, inició en Medellín bajo la segunda administración de federico Gutiérrez.

Es por todo ello que afirmamos: la única fórmula para salvar a Colombia del grave riesgo de retroceso, de la posibilidad que nos conviertan en la Argentina llena de hambre y miseria de Javier Milei, en el país penitenciaría donde los derechos humanos van a morir que es El Salvador de hoy, del fanatismo racista y violento propio de los trumpismos, es la de la elección de Iván Cepeda el próximo 21 de junio. Nuestra democracia, nuestra forma de vivir y habitar en este país al que le debemos todo y por el que daremos siempre todo, está en riesgo existencial y llega una hora inaplazable para que las fuerzas vivas de la Colombia popular le den un portazo en la cara al autoritarismo de derecha. Nos aprestamos en tal sentido a sostener diálogos con todos los y las demócratas de Medellín, con las fuerzas políticas que creen en la democracia, para lograr acuerdos que nos conduzcan a una victoria clara e incuestionable en segunda vuelta. Esos diálogos, además, son la antesala de un siguiente y necesario paso: el de lograr que las 125 alcaldías y la gobernación de nuestro departamento, se coordinen en el espíritu que prescribe nuestra constitución para hacer realidad los cambios en el territorio, a diferencia del decadente espectáculo de sabotaje e instrumentalización de los gobiernos de nuestro departamento, donde los mandatarios no gobiernan, sino que se la pasan en campaña. A Medellín y Antioquia las sacamos de la oscuridad con el apoyo de un gobierno nacional sensible a las necesidades de las mayorías sociales, que impulse la prosperidad con distributividad y que cuide la democracia.

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